Nuestra historia no se escribe con palabras, sino con la pasión por la tierra que nos ha visto crecer. Somos el resultado de una evolución constante, guiada por el amor al oficio y el respeto por la naturaleza.
Todo empezó con el cultivo del clavel, una flor que nos enseñó la paciencia y el detalle que requiere la floricultura. Con el tiempo, ampliamos nuestro horizonte con la delicadeza de las rosas, consolidándonos en el sector y perfeccionando las técnicas que nos permitirían dar el siguiente gran paso.
El año 1997 marcó un punto de inflexión en nuestra trayectoria. Con la voluntad de diferenciarnos y ofrecer un producto singular, fundamos Florinova, una empresa centrada en un producto totalmente innovador para la época en nuestro país: el Anthurium para flor cortada. Esta decisión nos permitió aportar un aire fresco y exótico al mercado nacional.
Hoy en día, el corazón de nuestra actividad late al ritmo de nuestro producto estrella: el Anthurium en maceta. Hemos transformado la experiencia adquirida durante décadas para ofrecer una planta de calidad excepcional, reconocida por su vigor y su belleza duradera, que lo convierte en un elemento excepcional para la decoración de nuestros hogares.
Además del Anthurium, cultivamos una amplia variedad de plantas ornamentales de interior, seleccionadas cuidadosamente para llenar de vida y color cualquier espacio. Seguimos fieles a nuestros valores fundacionales: la calidad en el producto y el compromiso con un oficio que amamos.