Nuestra historia no se escribe con palabras, sino con la pasión por la tierra que nos ha visto crecer. Somos el resultado de una evolución constante, guiada por el amor en el oficio y el respeto por la naturaleza.
Todo empezó con el cultivo del clavel, una flor que nos enseñó paciencia y el detalle que requiere la floricultura. Con el tiempo, ampliamos el nuestro horizonte con la delicadeza de las rosas, consolidándonos en el sector y perfeccionando las técnicas que nos permitirían dar el siguiente gran paso.
El año 1997 marcó un punto de inflexión en nuestra trayectoria. Con la voluntad de diferenciarnos y ofrecer un producto singular, fundamos Florinova, una empresa centrada en un producto totalmente innovador para la época en nuestro país: el Anthurium para flor cortada. Esta decisión nos permitió aportar un aire fresco y exótico en el mercado nacional.
Hoy en día, el corazón de nuestra actividad late al ritmo de nuestro producto estrella:
el Anthurium en maceta. Hemos transformado la experiencia adquirida durante décadas por ofrecer una planta de una calidad excepcional, reconocida por su vigor y su belleza duradera, que le convierte en un elemento excepcional para la decoración de nuestros hogares.
Además del Anthurium, cultivamos una amplia variedad de plantas ornamentales de interior, seleccionadas cuidadosamente para llenar de vida y color cualquier espacio. Seguimos fieles a nuestros valores fundacionales: la calidad en el producto y el compromiso con un oficio que amamos.
Los Anthurium Andreanum son los más populares de una familia de más de 800 especies, descubierto y catalogado por el botánico francés Eduard André (de ahí viene su nombre), en una expedición a los Andes entre Colombia y Ecuador el año 1870. Pertenece a la familia de las aráceas, son plantas muy bien adaptadas al clima tropical, sus hojas fuertes y como enceradas resisten perfectamente la humedad excesiva o el contacto directo del agua en estas, también sus flores están preparadas para crecer en espacios donde llueve casi a diario sin sufrir ningún daño, muchas veces quien no las conoce tiende a tocar sus flores pensando que son de “plástico”, así podemos decir que es casi imposible que sufran de un ataque de hongos en su parte superior. Más delicada es la parte enterrada, las raíces aunque, son más sensibles a las bacterias, por eso se recomienda siempre que se cultiven en sustratos vegetales con drenaje, nunca tierra.